
El éxito alcanzado por el relevista Fernando Rodney en nada sorprende a su descubridor Carlos Ismael Encarnación (Lilín), quien resalta el carácter que siempre mostró para conseguir su propósito en el béisbol.
Lilín cuenta que desde su llegada a Villa Duarte, Santo Domingo Este, procedente de Samaná, su primer reto consistió en qué no regresaba a su pueblo sin firmar un contrato como pelotero profesional.
“Ese muchacho era increíble por la forma que trabajaba, luego de amanecer cargando sacos de afrecho. Recuerdo una vez que luego de una práctica me dijo que la noche anterior había estibado 512 sacos en un camión y estaba como si nada”, dijo Lilín, quien resaltó la alta autoestima que siempre tuvo Rodney.
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